martes, 25 de marzo de 2008

TODAVÍA PEDIMOS

La sociedad argentina sigue esperando una investigación seria acerca de la situación del ex albañil Julio López, testigo clave contra Etchecolatz y primer desaparecido desde la recuperación de la democracia. Su presencia era vital en el alegato contra el ex comisario Etchecolatz por homicidios, torturas y desapariciones cometidas durante la dictadura.

lunes, 24 de marzo de 2008

EXILIOS


Juan Gelman

XVI

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

Nacemos y nos cortan el cordón umbilical.Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol.



Roma/ 14-5-80

MEMORIAS DE LA TIERRA




Muchos se quedaron, siguieron oliendo el aire que ya no venía de rosas ni de gloria sino de muerte, de ausencia, de manos vacías... Porque esta tierra ya no era su tierra sino -apenas- tierra. Tierra-trinchera, tierra-celda, tierra-tumba. Tierra-cuna de niños sin nombre o- lo que es peor- con otros nombres que probablemente no hubieran sido los elegidos por sus padres legítimos (noveles e involuntarios moradores de la tierra-tumba); o tal vez sí, quién sabe.

No alcanzaron estas más de tres décadas para restañar heridas, para recuperar el nombre propio, para no dejarse ganar por el sobresalto frente a un portazo o a una frenada abrupta a mitad de la noche.


Sólo cuando el último genocida haya purgado su culpa-y nunca será suficiente el castigo- ; cuando el último nieto se haya encontrado con su familia de sangre; cuando la tierra vuelva a ser la madre tierra, la que cobija y da alimento; sólo entonces -tal vez- nuestros muertos puedan descansar en paz.



PALABRAS QUE DICEN



"El arte es inútil, pero el hombre es incapaz de prescindir de lo inútil".

Eugene Ionesco

viernes, 21 de marzo de 2008



CUENTO DE HORROR


La señora Smithson (estas cosas siempre suceden en Londres) resolvió matar a su marido. No por nada, sino porque -simplemente- estaba harta de él. Se lo dijo:


- Thaddeus, voy a matarte.

-Bromeas, Euphemia - se rió el marido.

-¿Cuándo he bromeado yo?

-Nunca, es verdad.

-¿Por qué habría de hacerlo ahora y en un asunto de tanta importancia?

-¿Y cómo me matarás?

-Todavía no lo sé. Quizás poniéndote todos los días una pizca de arsénico en las comidas. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para destrozarte el cráneo con un candelabro de plata maciza, conectaré a la bañera un cable de la electricidad. No, todavía no lo sé.

El señor Smithson perdió el sueño y el apetito, se enfermó de los nervios y se le alteraron las facultades mentales. Seis meses después falleció.

Euphemia Smithson le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.


Marco Denevi

miércoles, 19 de marzo de 2008

Las mujeres...

Las mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes
No de rosa, camelias, orquí­deas u otras yerbas
De saloncitos tristes, de casitas burguesas, de costumbres
añejas sino de yuyos peregrinos entre vientos.
Las mujeres de mi generación florecieron en las calles,
Y en las aulas argentinas, chilenas o uruguayas supieron lo que
tení­an que saber para el saber glorioso de las mujeres de mi generación.
Minifalderas en flor de los setenta
Las mujeres de mi generación no ocultaron ni las sombras
de sus muslos que fueron los de Tania erotizando con el mayor de los calibres
los caminos duros de la cita con la muerte

Porque las mujeres de mi generación
bebieron con ganas del vino de los vivos
acudieron a todas las llamadas
y fueron dignidad en la derrota.
En los cuarteles las llamaron putas y no las ofendieron
porque vení­an de un bosque de sinónimos alegres:
Minas, Grelas, Percantas,
Cabritas, Minones, Gurisas,
Garotas, Jevas, Zipotas, Viejas, Chavalas, Señoritas
hasta que ellas mismas escribieron la palabra Compañera
en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles
Porque las mujeres de mi generación nos marcaron
con el fuego indeleble de sus uñas la verdad universal de sus derechos
Conocieron la cárcel y los golpes
Habitaron en mil patrias y en ninguna
Lloraron a sus muertos y a los mí­os como suyos
Dieron calor al frí­o y al cansancio deseos
Al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto.
Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos,
Cantando Summertime les dieron teta
Fumaron marihuana en los descansos
Danzaron lo mejor del vino y bebieron las mejores melodí­as
Porque las mujeres de mi generación
Nos enseñaron que la vida no se ofrece a sorbos compañeros
Sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias.
Fueron estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras,
artesanas, actrices, guerrilleras, hasta madres
y parejas en los ratos libres de la Resistencia.
Porque las mujeres de mi generación sólo respetaron los lí­mites
que superaban todas las fronteras.
Internacionalistas del cariño,brigadistas del amor,
comisarias del decir te quiero
milicianas de la caricia.
Entre batalla y batalla
Las mujeres de mi generación lo dieron todo
Y dijeron que eso era apenas suficiente.
Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco
Las vistieron de negro en Puerto Montt y Sao Paulo
Y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo fueron las únicas
estrellas de la larga lucha clandestina.
Sus canas no son canas sino una
forma de ser para el quehacer que les espera.
Las arrugas que asoman en sus rostros dicen he reí­do
y he llorado y volveré a a hacerlo.
Las mujeres de mi generación
Han ganado algunos kilos de razones que se pegan a sus cuerpos
Se mueven algo más lentas, cansadas de esperarnos en las metas.
Escriben cartas que incendian las memorias
Recuerdan aromas proscritos y los cantan.
Inventan cada dí­a las palabras y con ellas nos empujan
Nombran las cosas y nos amueblan el mundo
Escriben verdades en la arena y las ofrendan al mar
Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.
Y la prudencia se transforma en vergüenza.
Las mujeres de mi generación son como las barricadas:
protegen y animan, dan confianza y suavizan el filo de la ira.
Las mujeres de mi generación son como un puño cerrado
que resguarda con violencia la ternura del mundo.
Las mujeres de mi generación no gritan
porque ellas derrotaron al silencio.
Si algo nos marca, son ellas.
La identidad del siglo son ellas.
Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto
el beso clandestino, el retorno a todos los derechos
Un tango en la serena soledad de un aeropuerto
un poema de Gelman escrito en una servilleta
Benedetti compartido en el planeta de un paraguas
los nombres de los amigos guardados con ramitas de lavanda
Las cartas que hacen besar al cartero
Las manos que sostienen los retratos de mis muertos
Los elementos simples de los dí­as que aterran al tirano
La compleja arquitectura de los sueños de tus nietos.
Lo son todo y todo lo sostienen
Porque todo viene con sus pasos y nos llega y nos sorprende.
No hay soledad donde ellas miren
Ni olvido mientras ellas canten.
Intelectuales del instinto,
instinto de la razón
Prueba de fuerza para el fuerte
y amorosa vitamina del débil.
Así­ son ellas, las únicas, irrepetibles,
imprescindibles sufridas, golpeadas,
negadas pero invictas

Mujeres de mi generación.

Luis Sepúlveda 1999

Enviado por Hilda

domingo, 16 de marzo de 2008

PALABRAS QUE DICEN

"Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, aún sobre amor para recomenzar."

Víctor Hugo

viernes, 14 de marzo de 2008

Para ir saboreando a Girondo...

12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, de besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

Oliverio Girondo

LA MEJOR PROSA


RAYUELA
(Fragmento del capítulo primero)


¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quei de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribir o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.

Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard Sebastopol.De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba.Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine- club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.



Julio Cortázar

VALE UNA CANCIÓN


No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos,
basta el buen sentido
del amor inmenso.

No hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Silvio Rodríguez

Queda la palabra




Si he perdido la vida, el tiempo,
Todo lo tiré como un anillo al agua.
Si he perdido la voz en la maleza,
Me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre,
Todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en silencio,
Me queda la palabra.
Si abrí los ojos para ver el rostro
Puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
Me queda la palabra.

Blas de Otero