lunes, 24 de marzo de 2008

EXILIOS


Juan Gelman

XVI

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

Nacemos y nos cortan el cordón umbilical.Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol.



Roma/ 14-5-80

MEMORIAS DE LA TIERRA




Muchos se quedaron, siguieron oliendo el aire que ya no venía de rosas ni de gloria sino de muerte, de ausencia, de manos vacías... Porque esta tierra ya no era su tierra sino -apenas- tierra. Tierra-trinchera, tierra-celda, tierra-tumba. Tierra-cuna de niños sin nombre o- lo que es peor- con otros nombres que probablemente no hubieran sido los elegidos por sus padres legítimos (noveles e involuntarios moradores de la tierra-tumba); o tal vez sí, quién sabe.

No alcanzaron estas más de tres décadas para restañar heridas, para recuperar el nombre propio, para no dejarse ganar por el sobresalto frente a un portazo o a una frenada abrupta a mitad de la noche.


Sólo cuando el último genocida haya purgado su culpa-y nunca será suficiente el castigo- ; cuando el último nieto se haya encontrado con su familia de sangre; cuando la tierra vuelva a ser la madre tierra, la que cobija y da alimento; sólo entonces -tal vez- nuestros muertos puedan descansar en paz.



PALABRAS QUE DICEN



"El arte es inútil, pero el hombre es incapaz de prescindir de lo inútil".

Eugene Ionesco